EL SOL: ¿QUÉ ONDA?

El Sol observado por uno de los instrumentos de la Solar Dynamics Observatory (SDO). NASA

Probablemente para muchos el sol se ha convertido simplemente en algo de lo que hablan en el parte meteorológico y que hay que tener en cuenta tan sólo para elegir un vestuario adecuado o saber si necesitaremos sacar el paraguas. Sin embargo, el sol es muchísimo más que eso. El sol es la fuente de energía primaria que mantiene la mayor parte de la biosfera de nuestro planeta. Ya sólo por eso merecería la pena que le prestásemos un poco más de atención. Además resulta que su influencia en el clima es también decisiva. Por si fuera poco el sol es también nuestra puerta a las estrellas. Al fin y al cabo es la estrella que tenemos más cerca y por tanto es mucho lo que podemos aprender de ella. De hecho, ese conocimiento nos hace capaces de interpretar muchas observaciones de estrellas lejanas que de otro modo serían muy difíciles o imposibles de comprender. Sin embargo, para los más refractarios el sol también es capaz de interferir en nuestras rutinas cotidianas de formas poco amables. Por ejemplo, las erupciones solares intensas son capaces de cortar las comunicaciones de radio a larga distancia. Y no solo eso. También pueden dañar seriamente las redes de conducción eléctrica tan vitales hoy en día para nuestras sociedades. Por no hablar de los daños irreversibles que pueden provocar en los satélites artificiales entre los que se encuentran los de comunicaciones. Así que esos fenómenos solares, que de vez en cuando asoman por los noticieros, no son sólo de la incumbencia de los astronautas. Y lo digo no sólo porque puedan constituir en ocasiones una seria amenaza sino porque también pueden convertirse en una fuente de puro deleite. Que nos hablen sino los afortunados que han podido contemplar una aurora boreal o un eclipse de sol, especialmente, uno total. Sin duda son experiencias inolvidables que tienen al sol como protagonista. 

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